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21 de Enero de 2009
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Noticias
Hacer el amor bajo las bombas. Recuerdo a un amigo de Nablus que me explicaba lo difícil que era encontrar un momento de intimidad con la propia mujer durante la ocupación. Una noche, mientras estaban abrazados, un proyectil se alojó en la cabecera de la cama, a un palmo de sus cabezas. En estos días, en Gaza, de achucharse bajo las bombas ni se habla, y el futuro conyugal de las jóvenes parejas palestinas se presenta como todo un reto. Muchos han perdido la casa y se ven ahora obligados a vivir apilados en las escuelas de la UNRWA o apretujados con otras veinte personas en un apartamento diminuto. "Hoy es sábado. Las parejas jóvenes en Tel Aviv salen a divertirse a las discotecas o a la playa mientras aquí ni siquiera conseguimos hacer el amor en nuestras camas", me dice Wissam, casado desde noviembre. "Pero nosotros también tenemos luces estroboscópicas", y me indica unos destellos al sur, señal de que las bombas están cayendo. Jóvenes como Wissam, de 19 años, son padres muy pronto y a media edad ya son abuelos, conscientes de que ésta es la única inmortalidad para Palestina.
Mientras fuera se habla de tregua, aprobada por Hamás pero como de costumbre rechazada por Israel, en los dos últimos días se ha producido una intensificación de los bombardeos y las consiguientes víctimas civiles; unas 60 sólo ayer, de las que unas diez fueron asesinadas a las puertas de una mezquita a la hora de la oración. Lo que más preocupa a los palestinos es que se declare un alto el fuego sin que simultáneamente se reabran los pasos de frontera. Incluso antes de hacer entrar materiales para la reconstrucción, se necesitan alimentos y hacer salir a los heridos graves.
Los hospitales están al borde del colapso. En toda la franja de Gaza disponen de una capacidad máxima de 1500 camas, mientras que el número de heridos en el momento que escribo estas líneas es de 5320. Despierta además desconfianza entre la opinión pública palestina el haber confiado el papel de intermediario a Egipto, cuyas cúpulas son notoriamente serviles a los deseos de Israel. "¿Por qué no se ha solicitado la mediación de un país europeo? Para la resolución del conflicto entre Israel y Hezbolá fue fundamental el papel desempeñado por Alemania, un país realmente neutral", me dice desconsolado Hamza, profesor universitario.
Esta mañana ha vuelto a ser blanco de los tanques israelíes una escuela de la ONU, en Beit Lahiya, al norte de la franja de Gaza. Ha habido 14 heridos y dos hermanos pequeños, Bilal y Mohammed Al-Ashqar, de 5 y 7 años, han muerto. Su madre ha sobrevivido, pero ha perdido las dos piernas.
Junto con otras 42 mil personas, habían buscado refugio en la escuela después de que Israel les hubiera ordenado evacuar sus hogares. Creían estar en lugar seguro, exactamente igual que los 43 refugiados exterminados el pasado 6 de enero en la masacre de la escuela de la UNRWA en Jabaliya. "No cabe duda de que estos dos niños eran inocentes, igual que no hay sombra de duda de que ahora están muertos", ha declarado el máximo responsable de la ONU en Gaza, John Ging, que hace días que denuncia incansablemente -aunque en vano- los crímenes de guerra cometidos por los soldados israelíes. Los generales israelíes, mientras tanto, se apresuran a declarar ante el mundo "misión cumplida".
He vuelto a lo que queda del hospital de Tal el Hawa, a la parte que aún sigue en pie después de que los soldados israelíes le prendieran fuego. El centro vuelve a funcionar como punto de primeros auxilios y base logística para las ambulancias. De los edificios seriamente dañados siguen sacando heridos que llevaban días atrapados entre las ruinas. En el hospital de Al Shifa se recupera un niño llamado Suhaib Suliman, el único superviviente de una familia de 25 personas, todas ellas exterminadas. Otra pequeña, Hadil Samony, ha perdido a 11 familiares, y cuando le den el alta ya no tendrá a nadie que se ocupe de ella.
Perdonen, pero ¿puede alguien explicarme de que misión se trataba? Del castigo colectivo a la masacre en masa.
En su blog, un árabe frustrado llamado Raja Chemayel lo resume así: "Tomad un pedazo de tierra de 40 kilómetros de largo y unos 5 kilómetros de ancho. Llamadlo Gaza. Entonces, abarrotadlo con un millón cuatro cientos mil habitantes. Después, rodeadlo con el mar al oeste, el Egipto de Mubarak al sur, Israel al norte y al este, y tildadla de ‘tierra de terroristas'. Después, declaradle la guerra e invadidlo con 232 carros armados, 687 blindados, 43 posiciones de lanzamiento para cazas de combate, 105 helicópteros armados, 221 unidades de artillería terrestre, 346 morteros, 3 satélites espía, 64 informadores, 12 espías infiltrados y 8000 soldados de asalto. Y decid de esto que ‘Israel se defiende'. Ahora paraos por un momento y declarad que ‘evitaremos golpear a la población civil' y autodefiníos como la única democracia en acción. Se mire como se mire, será un milagro el evitar golpear a esos civiles o será simplemente una mentira, dado que es imposible evitar algo así. Pero de nuevo, decid de todo esto que ‘Israel se defiende'".
Y ahora llega mi pregunta: ¿qué sucedería si este invasor resultara ser un mentiroso? ¿Qué les pasaría a esos civiles desarmados? Con tal potencia de fuego, ¿cómo podría la madre Teresa, o incluso Mickey Mouse, evitar golpear a todos esos civiles teniendo en cuenta tal ecuación/situación/panorama? Llamadlo como queráis. Israel está perfectamente al corriente de la presencia de esas personas desarmadas porque ha sido el propio Israel quien las ha metido ahí. Así que adelante y llamadlo genocidio. Es mucho más creíble.
Aparte de un par de dirigentes asesinados, Hamás no se ha resentido con esta ofensiva, y es evidente que no ha perdido popularidad; en todo caso, ha ganado un poco más. De vez en cuando, alguien debería de recordar que Hamás no es un grupúsculo de terroristas, ni un partido político, sino un movimiento y, como tal, imposible de neutralizar con una tormenta de bombas racimo.
Cuando pregunto a los palestinos cuál es su opinión sobre las intenciones reales de esta brutal masacre, muchos responden que sirve a las elecciones israelíes de febrero. "Hacen propaganda sobre nuestras cabezas. Siempre ha sido así en la vigilia de todas las elecciones". Una cabeza, un voto. Netanyahu, que hace apenas un mes parecía tener la victoria asegurada, aparece ahora en los pronósticos como perdedor, sobre todo frente a los ojos inyectados en sangre de Olmert y Livni. Avigdor Lieberman es líder de Yisrael Beitenu, la quinta fuerza política del país, pero los sondeos le conceden un fuerte crecimiento, sobre todo tras declaraciones como ésta: "Gaza debería ser borrada del mapa con una bomba nuclear, como hicieron los estadounidenses con Hiroshima y Nagasaki". El escritor israelí Abraham Yehoshua declaró ayer en Haaretz: "Matamos a sus hijos hoy para salvar a muchos más mañana". Temo que su libro Viaje al fin del milenio haya terminado a bordo de un carro armado aparcado frente a un hospital en llamas. Voltaire nos invitaba a respetar cualquier opinión. Yo invito a dejar de sembrar las semillas del odio, que regadas con sangre alimentan el germen de un resentimiento insano.
Sigamos siendo humanos.
Vínculo a la versión original en Il Manifesto: http://www.ilmanifesto.it/il-manifesto/ricerca-nel-manifesto/vedi/nocache/1/numero/20090118/pagina/01/pezzo/239807/?tx_manigiornale_pi1%5BshowStringa%5D=amore&cHash=3485392c59
permalink: http://guerrillaradio.iobloggo.com/archive.php?eid=1775
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