| 12 de Abril de 2009
El 22 de agosto de 2008, 44 personas corrientes de 17 países distintos pusieron rumbo de Chipre a Gaza en dos pequeñas embarcaciones de madera, bautizadas con los nombres de Free Gaza y Liberty. Hicimos lo que nuestros Gobiernos no tenían la intención de hacer: romper el bloqueo de Gaza. Los barcos se encontraron con unas aguas muy agitadas y muchos de los pasajeros sufrieron mareos. Una vez en alta mar, fuimos seguidos durante más de la mitad del trayecto por buques de la armada israelí, que interfirieron en los sistemas de navegación de nuestras embarcaciones. Cuando finalmente llegamos a la franja de Gaza, después de más de 30 horas de navegación, fuimos recibidos por decenas de miles de palestinos en la orilla.
Nos quedamos en Gaza seis días, durante los que visitamos hospitales y escuelas, e hicimos entrega de aparatos para sordos y medicinas. Durante la estancia, el barco Free Gaza y varios pasajeros acompañaron a pescadores palestinos en sus salidas a la mar. Esta acción ayudó a los pescadores a faenar en sus propias aguas territoriales sin ser atacados por la armada israelí por primera vez durante años.
Los barcos zarparon de nuevo el 29 de agosto y volvieron hacia Chipre con siete palestinos a bordo. Entre ellos, había cinco miembros de una misma familia que tuvieron de este modo la oportunidad de reunirse con el resto de la familia, a la que hacía años que no veían, en Chipre. A bordo viajaba también Saed, de 15 años, y su padre, que salían de la franja para obtener tratamiento médico para el joven, que perdió la pierna y resultó gravemente herido en un ataque israelí. Se convirtieron así en los primeros palestinos de la historia moderna en salir libremente de su propio país. Por primera vez en 40 años, embarcaciones internacionales fondearon en el puerto de Gaza. Y por primera vez en más de 60 años, un grupo de palestinos entró y salió de su propio país sin pedir permiso a Israel.
Diez pasajeros se quedaron en Gaza; seis de ellos con la intención de permanecer a largo plazo en la zona para desempeñar actividades de defensa de los derechos humanos y formar la primera presencia internacional del Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM) desde 2003.
En palabras de Musheir El-Farra, un activista palestino por los derechos humanos que nació y creció en la ciudad gazatí de Jan Yunis, pero que actualmente vive en Sheffield, en el Reino Unido: “Por primera vez en mi vida, he ido a Gaza sin ser humillado y sin tener que pedir permiso a Israel. Lo hemos conseguido. Al fin, lo hemos conseguido. Y ahora otros tienen que sumarse a nuestra iniciativa y conseguirlo también”.
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